¿Alguna vez has sentido que estás presente, pero no realmente “en tu cuerpo”?
Esa sensación de estar funcionando en automático, cansada, ansiosa o desconectada emocionalmente tiene una base real y medible: una ruptura entre el sistema nervioso central y el cuerpo periférico.
Cuando el cerebro deja de registrar las señales internas —un proceso llamado interocepción—, empieza a operar desde la supervivencia y no desde la presencia.
Cuando te desconectas, no solo cambia tu mente: tu biología entera entra en otro modo
Tu sistema nervioso interpreta que no hay seguridad, y el modo supervivencia (sistema simpático) toma el mando.
Esto genera una cascada de efectos fisiológicos:
- Aumento del cortisol (hormona del estrés).
- Menor variabilidad cardíaca, lo que reduce tu resiliencia.
- Disminución de la sensibilidad al placer, descanso y digestión.
El sistema hormonal también se adapta a ese entorno de amenaza:
- La tiroides se enlentece para ahorrar energía.
- Estrógenos y progesterona se desequilibran, afectando fertilidad y regeneración.
- Se alteran leptina y grelina, las hormonas que regulan hambre y saciedad.
- El sistema inmune pierde coordinación: baja la defensa y aumenta la inflamación silenciosa.
A nivel profundo, el cuerpo pierde coherencia fisiológica: los sistemas nervioso, endocrino e inmune dejan de trabajar al unísono.
Esto se manifiesta como ansiedad, agotamiento, niebla mental o desconexión emocional.
Señales de que estás desconectada de tu cuerpo
Síntomas físicos
- Fatiga persistente o energía inestable.
- Digestión irregular o pesada.
- Menstruaciones irregulares o dolorosas.
- Dolores de cabeza, tensión muscular o sensación de hinchazón.
- Cambios de peso sin causa aparente.
- Sueño superficial o despertares nocturnos.
Síntomas mentales y emocionales
- Dificultad para concentrarte o recordar.
- Ansiedad o apatía sin motivo claro.
- Irritabilidad, hipersensibilidad o sensación de “flotar”.
- Falta de disfrute o placer (hipoactivación).
- Hiperactividad o incapacidad para descansar.
En tus relaciones
- Dificultad para poner límites.
- Evitas expresar necesidades o emociones.
Todas estas señales son formas en que tu cuerpo dice: “llevo demasiado tiempo en defensa”.
Cómo reconectar con tu cuerpo y restaurar tu coherencia interna
El objetivo no es “relajarte”, sino enseñarle a tu cuerpo que puede sentirse seguro.
Cuando el sistema nervioso parasimpático (descanso y reparación) vuelve a sincronizarse con tu eje hormonal, la energía y la claridad regresan naturalmente.
1. Regula tu sistema nervioso
- Ritmo y repetición: mantén horarios estables para dormir, comer y exponerte a la luz natural.
- Estimulación vagal suave: practica respiración diafragmática (exhala más largo que inhalas), canta, tararea o realiza automasajes cervicales.
- Movimiento consciente: camina descalza, haz yoga o pilates suave. El cuerpo necesita liberar energía acumulada.
2. Reordena tu sistema hormonal
- Regula el cortisol: recibe luz solar por la mañana, evita el café en ayunas, añade proteínas y grasas saludables en el desayuno, y haz pausas reales entre tareas.
- Reeduca el hambre y la saciedad: come sin distracciones, evita dietas restrictivas y prioriza el descanso nocturno.
- Apoya el eje tiroides-suprarrenal: incrementa magnesio, zinc y selenio; cultiva actividades placenteras que activen dopamina y oxitocina.
3. Reconecta con la interocepción
Este es el núcleo de toda regulación interna: volver a sentirte desde dentro.
- Haz pausas para notar tu respiración y tensión corporal.
- Come sintiendo textura, olor y sabor.
- Observa tus señales de hambre, saciedad y cansancio sin juicio.
- Permanece en sensaciones agradables —placer, calma, ternura— para reentrenar la seguridad interna.
Cuando tu cuerpo reaprende a sentirse seguro, el cerebro interpreta que ya no hay peligro, y los sistemas nervioso, hormonal e inmune vuelven a sincronizarse.
Ahí comienza el verdadero equilibrio.
Cuando tu cuerpo aprende que está a salvo, el cerebro reorganiza su actividad y los sistemas nervioso, hormonal e inmune vuelven a latir en coherencia.
Desde ahí, la energía, la claridad mental y la vitalidad regresan
En mi espacio comparto recursos, reflexiones y prácticas para ayudarte a restaurar tu coherencia interna y volver a habitarte con presencia.
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Es un espacio íntimo donde comparto lo que no publico en redes: aprendizajes, rituales y ejercicios de reconexión.
